El balizamiento marítimo está compuesto por sistemas flotantes y señales luminosas diseñadas para proporcionar referencias visuales fiables tanto de día como de noche. Estas ayudas a la navegación permiten a las embarcaciones identificar rutas seguras, límites de canal, obstáculos y zonas restringidas, facilitando una correcta interpretación del entorno marítimo.
Su diseño se basa en los estándares de la IALA, asegurando una señalización coherente, reconocible y adaptada a cada contexto operativo, incluso en condiciones de visibilidad reducida o tráfico intenso.